La luz del día hace cambio de guardia con la noche
y en la radio retumba “Get up, stand up,
Stand up for your rights”[1]
No suena el himno nacional.
Se confirma pronto la sospecha,
una monótona voz interrumpe
la tranquila canción reggae
“El Partido Revolucionario del Pueblo
ha tomado el gobierno;
permanezcan en calma, quédense en casa.”
“Get up, stand up,
Stand up for your rights”
Bob Marley no sabe que
han secuestrado su canción
y la han incrustado en cabezas;
las rodillas debilitadas por el miedo
no nos permiten levantarnos
Nos reunimos alrededor de una mesa de cocina
intranquilos por el ra-ta-ta de los disparos
y por los cantos de “patriotas” borrachos
que celebran prematuramente el golpe de estado
celebran el ascenso de líderes tribales al poder
cuentan con el nepotismo para subir de estrato
para ascender en la escala social.
Apagamos la radio
algunos de los que se levantan por sus derechos
se llevan hombres
con destino desconocido
a pesar de los ruegos de esposas e hijos.
Rogamos por poder escapar de la tormenta
pues una revolución, como un huracán, puede
cambiar de dirección, dejar muerte y destrucción
a su paso, mientras lucha por sobrevivir.
El cambio trae muerte a algunos,
masacrados por hombres que querían ponerlos en su lugar,
mostrarles quién es el jefe, ejercer sus derechos
en nombre del destino y de “Get up, stand up,
Stand up for your rights” himno recién descubierto,
rehén de una causa turbia.
Althea Romeo Mark
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